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Los niños seis y diez años a menudo se golpean mientras practican deporte, juegan en los columpios o se caen de la bici o los patines, por no mencionar las escaleras… Y muchos de esos golpes van a la boca. Después de uno o varios golpes los dientes pueden romperse y/o salirse de su sitio, esto es lo que conocemos como traumatismo dental y es el segundo motivo (después de la caries) de las primeras visitas al dentista.

Cuando esto ocurre, lo importante es saber qué hacer y hacerlo con rapidez, sobre todo cuando el diente se ha salido. El caso más frecuente es con el incisivo superior (la paleta). Para refrescar la memoria, os recordamos que hay tres tipos de denticiones:

  • La dentición temporal (dientes de leche) entre los 3 y 6 años.
  • La  dentición mixta (entre 6 y 13 años) donde hay dientes de leche pero también definitivos.
  • La dentición definitiva (a partir de los 13 años) sin dientes de leche.

Os recordamos esto porque existen determinados etapas críticas para que se produzca un traumatismo dental:

  • Cuando aprende a andar porque las caídas son más frecuentes.
  • El inicio de las actividades deportivas en el colegio.
  • Cuando aprenden a montar en bicicleta o patinar.
  • En los colegios lo más frecuente es durante los recreos en niños de entre 9 y 10 años.

Otros factores que favorecen el traumatismo dental:

  • Cuando los dientes superiores e inferiores son muy desiguales.
  • Si el niño tiene incompetencia labial (los dientes están muy expuestos)
  • Respirar por la boca
  • Hiperactividad
  • Obesidad

La reacción de los padres 

Cuando el golpe se lo ha llevado un diente de leche, más que partirte suele producirse una luxación, esto quiere decir que se desplaza sin partirse. Como seguramente saldrá sangre lo primero que hay que hacer es limpiar la herida con una gasita. Una vez hayamos tranquilizado al niño habrá que ir a la consulta del dentista lo antes posible para detectar posibles infecciones o necrosis, recolocarlo, etc.

Lo más habitual es la fractura no complicada de alguna paleta, en ese caso lo único que hay que hacer es introducir el fragmento en suero, leche o agua (en el caso de que se encuentre y se pueda usar) y llevarlo a consulta lo antes posible.

Lo menos habitual es la avulsión dentaria y aquí la actuación es indispensable. Pero, ¿qué es una avulsión? Es cuando el diente se sale del hueso donde estaba ubicado después de un golpe. Ante una situación de este calibre (suele ser dramático y desagradable) los padres han de mantener la calma ante los llantos y la sangre del niño y seguir los siguientes pasos:

  • Encuentra el diente y cógelo por la parte de la corona, no lo cojáis de la raíz.
  • Asegúrate de que es un diente definitivo y comprueba que la raíz no está fracturada.
  • Límpialo bajo el grifo sin frotar.
  • Recolócalo sin titubeos y haz que el niño muerda un pañuelo doblado. Si esto no te es posible, tapona la herida y mete el diente en un recipiente con suero, leche, agua o saliva (esto último mejor) y ve al dentista rápidamente.

Para que superes la operación con éxito queremos acentuar 3 factores de vital importancia para conseguir un buen pronóstico:

  • Mantener el diente húmedo
  • No frotar la raíz
  • La reimplantación debe de producirse en menos de una hora.