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Si conseguimos que los más pequeños tengan una dieta equilibrada y la combinen con el deporte y el ejercicio constante, lo único que tenemos que lograr es que sigan unas pautas de una buena higiene bucal para ayudar a los niños a crecer de forma saludable.

Los niños tienen mucha energía y pueden permitirse comer mucho, pero si sólo comen y no lo queman, estamos potenciando uno de los problemas de salud pública más generalizados: la obesidad. Hay que inculcar la ingesta de un mayor número de piezas de fruta y verduras y dejar sólo para ocasiones especiales la comida basura como la pizza o las hamburguesas.

Llevar una mala alimentación es sinónimo de tener una mala salud bucal. El peligro de caries aumenta con ciertos alimentos.

Los tutores de los niños pueden evitar que esto se produzca llevando a cabo una serie de hábitos de higiene bucal correctos. Lavarse los dientes antes de dormir, tomar más agua en lugar de refrescos, consumir más leche y tomar menos chucherías. Son cosas muy básicas pero que casi nadie cumple.

Recuerda que una dieta desequilibrada puede tener efectos tanto para la salud bucodental como para el sobrepeso.